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El purgatorio del deporte de Lleida

Viernes, 29 agosto 2008

Para una entidad deportiva, en especial desde que los clubes son sociedades anónimas deportivas, cada Junta General de Accionistas (o Asamblea de Socios) es una especie de Check-Point. Los directivos han de pasar cuentas del ejercicio pasado y presentar las perspectivas para la siguiente temporada. Y es algo difícil contentar a todos. Siempre se prodcen desviaciones presupuestarias con el objeto de lograr mejorar la posción a final de temporada. Recuerdo en una de esas Juntas, un accionista nos dijo en el momento de aprobar el presupuesto: “mientras que no os gastéis más de lo que decís…”

Pero el deporte en España pasa por una grave crisis. No me refiero a crisis deportiva: seguimos teniendo las mejores ligas europeas en un buen número de deportes (fútbol, baloncesto, hockey…) y buenos deportistas individuales, como Rafa Nadal. Me refiero a crisis económica. Y mucho anterior a la crisis que estamos viviendo en este momento, y quizá por ello más importante. Quizá se trate de una crisis estructural, de modelo de negocio, que sólo algunos clubes han sabido detectar y corregir.

La Vanguardia, 29 de diciembre de 2006

La Vanguardia, 29 de diciembre de 2006

Pues bien, el día después de la Junta General de Accionistas de la temporada 2005-2006 del Lleida Basquet, Josep Felis, que cubre la información del Lleida Basquet para La Vanguardia y para El Mundo Deportivo, publicó este artículo, tratando de hacer balance de lo que ha sido y es el deporte de élite en Lleida. A mí me dio mucho que pensar, y a raíz de las relaciones que él destaca, traté de detectar otras ciudades que se encuentran en la misma situación. A pesar de que el artículo ya tiene un año y medio, la situación no ha mejorado para ninguno de los clubes de Lleida.

Ya se lo había oído de viva voz a Àngel Ros, alcalde de Lleida. Las administraciones públicas deben dedicarse al deporte de base, a través de subvenciones, y las empresas al deporte profesional de élite, a través de contratos de patrocinio. Pero los recursos que pueden aportar unos y otros son siempre escasos, y el precio del deporte siempre aumenta.

En concreto, en Lleida hay fútbol, baloncesto, hockey, voley y balonmano femenino, sin contar el baloncesto femenino de La Seu d’Urgell. Y todos los clubes ven como año a año no logran cubrir unos presupuestos que crecen muy por encima de los IPC’s que tiene que hacer frente cualquier otra empresa. Y así se llega al colapso.

Hasta ahora, los clubes trataban de paliar sus déficits históricos mediante complicadas operaciones inmobiliarias, con el visto bueno de las administraciones locales, y con la excusa de dotar a la ciudad y al club de una ciudad deportiva donde formar jóvenes deportistas. Pero esto parece que ha pasado ya a la historia, además de no ser del todo transparente ni competitivo en relación al resto de clubes. Si no logramos reinventar el modelo de negocio de las entidades deportivas, el deporte tal y como lo conocemos hoy podría tener una fecha de defunción. Todavía no se han logrado aplicar criterios de sostenibilidad a largo plazo, y muchas veces el corto plazo no deja trabajar en los planes que den consistencia y continuidad al club.

El deporte y las ciudades

Lunes, 7 julio 2008

Después de un parón no voluntario en el blog, me decido a reemprenderlo… y por fin con un tema que para mí resulta muy interesante, sobre todo después de mis últimos años en el Basquet…

Y es que cada vez encuentro más relaciones entre ciudades y deporte… Y me refiero a las ciudades desde su punto de vista global, en lo que se refiere a sociedad y economía, y la influencia directa que tienen en el deporte de élite. De hecho existen sinergias entre una ciudad y su deporte de élite y viceversa.

Siempre se ha pensado que el deporte es un gran vehículo comunicador, por los valores que representa y transmite. Desde las administraciones (gobiernos autonómicos, diputaciones y ayuntamientos) se ve como una ocasión de dar a conocer la ciudad en toda España o incluso a nivel intenacional. En Lleida, me dijeron que una persona preguntó a un conocido suyo qué cosas conocía de Lleida. Éste le respondió: los caracoles, Baqueira Beret y el Caprabo Lleida. Y es que para algunas ciudades el deporte puede ser el motor del turismo. Mucha gente hace desplazamientos con los equipos, para verles competir en casa del rival, y es la excusa perfecta para visitar una nueva ciudad y pasar un fin de semana. Hoteles, restaurantes, museos, tiendas y otros sectores de activdad se ven beneficiados…

Para las empresas de grandes patrocinios es una ocasión para darse a conocer en un mercado específico. Esa fue la misión de Caprabo los años que estuvo patrocinando a Lleida, o los que Akasvayu patrocinó a Girona. Otros casos son distintos… Como en Vitoria, que todo el mundo lo conoce por Tau, y no por Saski Baskonia; o en Valencia, que Pamesa significa Valencia. En estos casos, se trata de dos empresas con una implicación ejemplar con el territorio donde están, y tratan de revertir a sus habitantes la actividad que éstos le aportan.

Pero hoy quería hablar sobre la capacidad que puede tener una ciudad de sostener a sus equipos en la élite del deporte. Me refiero a las diferentes disciplinas deportivas que se pueden practicar.

A modo de ejemplo, este año ha descendido a Segunda División el Real Zaragoza, después de muchísimos años en Primera y haber ganado una Recopa de Europa. Paradójicamente, el CAI Zaragoza ha conseguido el ansiado ascenso a la Liga ACB, después de más de 15 años tratando de lograrlo y con presupuestos muy fuertes para la categoría.

Otro caso similar ocurre en San Sebastián, donde la Real Sociedad no ha logrado subir a Primera División, y sí en cambio el Bruesa GBC. Por cierto, la Real ha iniciado consurso voluntario de acreedores. Hay que recordar que el año pasado los dos equipos perdieron la máxima categoría: Primera División en fútbol y Liga ACB en baloncesto.

Hay que remontarse un poco más, a la temporada 2004-2005, para recordar que en un solo año descendieron los tres equipos que hay en Lleida: la U.E. Lleida de Segunda A a Segunda B, el Plus Pujol Lleida, de Liga ACB a Liga LEB, y el Llista Blava de OK Liga a Primera Nacional. Actualmente, solo el Llista Blava ha logrado recuperar la categoría. Para la ciudad fue un duro revés, pero el deporte de élite hay que pagarlo, es decir, requiere del compromiso de la sociedad y de las empresas, que apoyen los presupuestos para poder hacer proyectos sólidos y sostenibles.

Actualmente, el sector del deporte se fundamenta, económicamente, sobre dos pilares muy importantes: las instituciones públicas y el primer esponsor. Muchos clubes ven cubiertos sus presupuestos con las aportaciones de las administraciones y del primer esponsor, pero en Catalunya la cosa es distinta. La Generalitat de Catalunya apoya el deporte, pero lo hace desde la base, y los clubes profesionales no reciben ni ayudas ni subvenciones. Las instituciones locales hacen lo que pueden para ayudar a los clubes, pero se quedan muy lejos que lo que sucede en otros sitios como las Islas Canarias, Melilla o Zaragoza, por nombrar algunos casos. Además, las cajas locales muchas veces son el primer esponsor: CAI, Cajasol (antes Caja San Fernando), Unicaja, Caja Canarias, Caixa Galicia, Kutxa… y además de la aportación económica, facilitan determinadas operaciones para dar un respiro al club. Sólo en la LEB, 10 de los 18 clubes tenían un ente público como primer esponsor, y uno más una caja local, lo que supondría más de un 60%. El resto de primeros esponsor son dos empresas constructoras (San Sebastián y Santiago de Compostela), un concesionario de coches (Brugos), una empresa láctea (Lugo), una compañía de aguas (Gandía) y el caso más especial en Lleida, donde un supermercado y una empresa de prefabricados de hormigón comparten el primer esponsro. Dos de los clubes de la LEB, el CB Alcudia y el Lobos Cantabria han tenido que renunciar a la categoría por la falta de apoyo público y privado.

En definitiva, y tal y como están las cosas, es evidente que se debe hacer un replanteamiento en el modelo de negocio del deporte, dado que resulta insostenible continuar por esta vía.

En próximos posts trataré de dar algunas claves que a mi modo de ver influyen en estas situaciones, y que creo que son todo un campo de estudio.

Marketing municipal

Miércoles, 16 abril 2008

Un amigo me acaba de pasar un link, sobre Re-ciudades, escrito por Alfons Cornella, sobre el posicionamiento estratégico de las ciudades.
Son interesantes varios conceptos que lanza. Uno de los primeros es si se deberían tratar a los gestores municipales de dirigentes i de directivos. Esto es: si seguimos con la visión tradicional de políticos dirigiendo ciudades o de gestores, empapados del funcionamiento de la empresa privada, que deciden gestionar un ayuntamiento como si fuera una organización privada. No es que comparta al 100% el modelo de Lleida, pero me parece interesante introducir un ejemplo. En las últimas elecciones municipales, el partido que gobernaba con dos apoyos más, logró la mayoría absoluta, y por tanto, dejó de necesitar esos poyos. Esto le permitió poder diseñar el ayuntamiento según su visión. Y una de las grandes apuestas fue el nombrar tres gerentes. La explicación del alcalde fue: “Los políticos en la calle, y los gestores en las oficinas”. Con esto, pretendía profesionalizar la gestión municipal, y no permitir que las decisiones se tomasen por motivos políticos, sino empresariales. El papel del político, se limitaba a conocer cuáles son las inquietudes de los ciudadanos, para desarrollar las políticas necesarias.
Pero no todo debe quedar aquí. Los municipios deberían desarrollar un plan de marketing a largo plazo (no sólo por 4 años) donde la ciudad tenga claros cuáles son sus objetivos. Cuando en octubre de 2003, llegó el AVE a Lleida, todo el mundo pensaba que iba a ser la gran revolución (en aquel momento todavía no estaba acabada la autovía entre Barcelona y Lleida). Se diseñaron diversos negocios entorno a la llegada del AVE, las posibilidades que brindaba, el hecho de ser la puerta de los Pirineos, para los que van de Madid a Baqueira-Beret… Finalmente, todo aquello cristalizó en disponer de una estación nueva y el reordenamiento urbanístico de la zona (que todavía no ha acabado). Pero son muy pocos los que deciden vivir en Lleida y trabajar en Zaragoza, o ahora en Barcelona (desde principios de año).
Se trata de diseñar planes realistas, de acuerdo a las características de la ciudad y de su gente… A ver qué sucede con el aeropuerto de Alguaire…
Todavía queda mucho por hacer!